Valve admite que Steam Machine no bajará de precio pronto: "No somos optimistas"

La compañía reconoce que el coste del hardware está por encima de lo que tenían previsto, y que la situación depende de un mercado de componentes que no controlan

Cuando Valve anunció Steam Machine, muchos aficionados esperaban que la compañía replicara la estrategia que tan bien le funcionó con Steam Deck: asumir parte del coste de fabricación para ofrecer el dispositivo a un precio accesible. No fue así. El PC consolizado llegó al mercado europeo a 1.039 euros en su versión de 512 GB y sin mando, una cifra que decepcionó a buena parte del público y que la propia empresa justificó apuntando al encarecimiento generalizado de componentes, en especial la RAM y el almacenamiento SSD.

Ahora, semanas después de su lanzamiento, Valve ha vuelto a hablar del tema. En una entrevista con Digital Foundry, dos de los ingenieros responsables del proyecto han sido directos sobre las perspectivas de una rebaja: no hay motivos para el optimismo, al menos en el corto plazo.

"Cuanto más barato, mejor"

Pierre-Loup Griffais, uno de los principales ingenieros detrás de Steam Machine, dejó claro que la intención de Valve nunca ha sido sacar margen del hardware. "No tiene ningún sentido para nosotros mantenerlo a un precio alto. Está pensado para ser un puente entre las personas y sus juegos, no algo que queramos vender por otras razones. Cuanto más barato, mejor", afirmó.

Las palabras de Griffais reflejan una filosofía que Valve ha mantenido históricamente con su hardware: priorizar la adopción masiva sobre el beneficio directo por unidad vendida. El problema, en este caso, es que esa filosofía choca de frente con la realidad del mercado actual de componentes.

El mercado de RAM, el gran obstáculo

Su compañero Yazan Aldehayyat fue aún más explícito sobre los motivos por los que el precio no puede bajar de manera inmediata. Según explicó, la RAM y los SSD están alcanzando precios extraordinariamente elevados incluso para una empresa del tamaño de Valve, que ya había descrito públicamente el proceso de adquisición de memoria como algo surrealista: en sus propias palabras, cuando dicen que no a ciertos precios, los proveedores simplemente dejan de hablarles.

No se trata de una situación coyuntural que vaya a resolverse en pocos meses. Todo apunta a que los precios de la RAM se mantendrán altos durante varios años. La razón tiene nombre propio: Micron, uno de los principales fabricantes de memoria del mundo, ha firmado contratos de larga duración orientados a mantener los precios elevados hasta, al menos, el año 2030. Una decisión empresarial que tiene consecuencias directas para cualquier fabricante de hardware que dependa de ese componente, y Valve no es una excepción.

Un lanzamiento complicado en un momento difícil

Steam Machine llega en un contexto especialmente adverso para el sector. La crisis de componentes no es nueva, pero se ha agudizado en los últimos meses, afectando tanto a fabricantes de PC como a compañías que, como Valve, intentan competir en el espacio de los dispositivos de salón.

El dispositivo aspira a ocupar un hueco diferente al de las consolas tradicionales: ofrecer acceso al catálogo de Steam —miles de juegos— desde el sofá, con la comodidad de una consola pero la flexibilidad de un PC. Una propuesta atractiva sobre el papel, pero que a más de 1.000 euros encuentra una barrera de entrada difícil de ignorar, especialmente cuando consolas como PlayStation 5 o Xbox Series X se pueden encontrar por bastante menos.

Valve, por ahora, no ofrece una fecha ni una hoja de ruta para una posible rebaja. Lo que sí deja claro es que la voluntad existe, pero que la decisión no está en sus manos. Mientras el mercado de componentes no se normalice, Steam Machine seguirá siendo un producto pensado para un público dispuesto a pagar un precio premium por la propuesta que ofrece.

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